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Sinfónica de Matanzas asume exigente programa violinístico
Por: Jessica Mesa Duarte
18/03/2019
Complejas obras del repertorio violinístico internacional interpretó este sábado la Orquesta Sinfónica de Matanzas, en la Sala White, junto a miembros del Liceum Mozartiano de La Habana, todos bajo la batuta del maestro José Antonio Méndez Padrón.

"Como estamos celebrando el Festival de Jóvenes Músicos tuvimos la idea de ofrecer un concierto donde los solistas fueran estudiantes con mucho talento, pero poco conocidos. Las obras que se han escogido pertenecen al repertorio violinístico más exigente de la historia de la música.

"Obras como La fantasía de Carmen, Aires gitanos, de Pablo Sarasate o la habanera de Saint-Saëns normalmente son interpretadas por grandes solistas en el mundo. Ver que estos muchachos tan jóvenes ejecutan una buena interpretación de esta música es muy satisfactorio para mí, como músico, como cubano. Ello demuestra que la escuela de violín en nuestro país se mantiene con un alto nivel."

Las dificultades técnicas de estas piezas exigieron mucho de los jóvenes estudiantes de música del Instituto Superior de Arte.

"La obra que interpreté es bastante rigurosa. Realmente fue un gran reto para mí tocar La fantasía de Carmen debido a que no se ejecuta mucho en Cuba por las exigencias técnicas que tiene. El violín tuvo protagonismo en el variado programa del concierto que incluyó la actuación de otros tres solistas", especificó Laura Esther Rivero.

"Mi obra es romántica, virtuosa, bastante lírica y muy entretenida, basada en el ritmo de la danza que se conoce como habanera, compuesta por Charles Camille Saint-Saëns. El papel de la orquesta es primordial, casi actúa como solista porque tiene muchas imitaciones de las ejecuciones del violín", explicó Manuel Alejandro de la Cruz.

"Interpreté una pieza de un compositor post-romántico de finales del siglo XIX y principios del XX. Su ritmo es lento, la melodía es muy sencilla, pero hay que mantenerla y destacarla. La obra en realidad es muy virtuosa. Contiene muchos pasajes complicados, pero su mayor desafío es desde el punto de vista expresivo", acotó Jason Ernesto Varona.

"Creo que la obra Aires gitanos, del español Pablo Sarasate, es muy completa y tiene muchos efectos, sobre todo pizzicatos y spiccatos", concluyó Javier Cantillo.

Para el joven director las colaboraciones propician estrechar el diálogo entre los músicos, el acercamiento generacional y el desarrollo técnico profesional de los participantes.

"La idea de traer a muchachos jóvenes que toquen solos es para inspirar un poco a los integrantes de la orquesta. Hay muchos de ellos que tienen talento y grandes condiciones, pero por falta de motivación y cuestiones ajenas a su voluntad y a la vida, han perdido la ilusión de convertirse en grandes solistas.

"Creo que con acciones de este tipo recuperemos parte de los sueños que han dejado en el camino. No sé si les cambiará la vida, pero por lo menos les hará pensar en que tienen su misma edad y que, como ellos, pueden hacerlo también, lo que hay que sacrificarse."

Al frente del Liceum Mozartiano de La Habana, hace poco tiempo Méndez Padrón asumió la dirección de la Orquesta Sinfónica matancera. "Desde que comencé a trabajar con la orquesta mi idea siempre ha sido combinar músicos del Liceum de La Habana y de la Sinfónica de Matanzas.

"Las colaboraciones y las sinergias nunca traen desventajas, sino todo lo contrario. Todo lo que proyectemos será en favor de la orquesta. Ver como tocan en el mismo atril dos músicos que no se conocen, ni siquiera saben cómo se llaman ni han intercambiado nunca, que lo único que los une es la música como lenguaje común, es reconfortante. Esa es la meta de este tipo de conciertos."

Los jóvenes músicos reconocen la oportunidad de presentarse junto a la orquesta como un privilegio, dado el prestigio con que cuenta desde su creación la Sinfónica matancera.

"Ha sido muy bonito el trabajo con la Sinfónica de Matanzas. Esta no fue mi primera vez junto a ellos porque en otras oportunidades he compartido  con la orquesta y siempre estoy agradecida. Es un honor para mí esta experiencia. También fue muy grato trabajar con el maestro José Antonio Méndez a quien considero un gran músico y un excelente director que sabe transmitirnos mucha seguridad cuando nos dirige", aseguró Laura Esther.

"El acompañamiento de la orquesta es muy bueno. La obra que interpreté, sin la orquesta no es nada y me gustó mucho su trabajo", resaltó Jason Ernesto Varona.

"Yo vine hace cerca de un año y medio a un proyecto parecido para tocar junto a la orquesta. Ahora además trabajé como solista. Es una experiencia interesante que le permite a la orquesta interactuar con músicos de La Habana y con Pepe (José Antonio) como director, la cual considero la mayor ayuda. Para nosotros también es un placer contribuir al enriquecimiento de la Sinfónica de Matanzas", afirmó Javier Cantillo.

"Es un placer y un honor estar aquí en Matanzas y compartir con los músicos matanceros", confesó Manuel Alejandro de la Cruz.

Para José Antonio Méndez Padrón la prioridad es renovar la pasión de los músicos por la más universal de las artes.

"Es difícil prever cualquier resultado ahora porque asumí la dirección de la orquesta hace muy poco. Me gusta trabajar con mucho tiempo de antelación y paciencia. La música y la orquesta llevan dedicación.

"La meta principal a mediano plazo es que los músicos vuelvan a sentir amor por la orquesta, por tocar más allá de si lo hacen bien o no, ese será otro paso. Ellos no son instrumentos, son seres humanos que sienten y padecen y mi trabajo como director comienza por comprenderlos como las personas que son.

"Me gustaría sentir que los músicos están regresando a algo que les gusta, que les da placer después de trabajar toda la noche en Varadero venir a sentarse dos o tres horas a compartir con los demás. Eso será suficiente. Después pensaremos en aumentar el nivel técnico de la orquesta, el sonido y todo lo demás. Por ahora solo esperamos que los músicos sean felices tocando."

El concierto formó parte del Festival de Jóvenes Músicos que busca ampliar las presentaciones de la orquesta junto a otras formaciones y solistas del panorama instrumental nacional y así contribuir en la consolidación de la Sinfónica yumurina.

De extraordinaria importancia en la actualidad es la labor de la institución que está próxima a cumplir 69 años como formadora de los nuevos músicos, un empeño al que se ha entregado su actual director.

Fundada en 1950 como orquesta de cámara, gracias a la labor de la Asociación Amigos de la Cultura Cubana, no es hasta 1962 que se oficializa como orquesta sinfónica.

Tomado de: Radio 26


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