Félix Rivero Vasallo

 

El 21 de febrero de 1927,  en Bolondrón, perteneciente al actual municipio de Pedro Betancourt, nació Félix, el cuarto de ocho hermanos. De familia humilde, sólo pudo estudiar hasta el 3er grado de la enseñanza primaria en una escuela pública.

Ya en 1943, con apenas 16 años de edad, militaba en la Juventud Auténtica de aquel pueblo, junto a sus hermanos Sergio y Luis, de más edad. Félix se distinguía por su carácter atrevido e intolerante contra la demagogia de los gobiernos de turno. En esa época latía en él un odio profundo hacia Fulgencio Batista, entonces presidente constitucional de la república, por sus antecedentes de hombre fuerte de los Estados Unidos.

Su madre, alarmada por las actividades de sus hijos, decidió mudarse a Matanzas, tratando de sustraer a los jóvenes de aquel ambiente en que estaban muy señalados y expuestos a la represión de la Guardia Rural. Pero en la Atenas de Cuba, Félix, Sergio y Luis se incorporaron inmediatamente al grupo auténtico de Charles Simeón, que más tarde traicionó a sus compañeros, y Félix fue más lejos aún y se enroló en una organización insurreccional que planeaba acciones armadas contra Batista. Decursaba el año 1944 y el triunfo electoral de Ramón Grau San Martín interrumpió esos planes.

Muy pronto se hizo evidente el carácter corrupto y demagógico del gobierno de Grau, y los hermanos Rivero Vasallo se sumaron a las filas ortodoxas de Eduardo R. Chibás, que denunciaba a todos los vientos el engaño grausista. En esos años la familia emigró a la ciudad de La Habana en busca de mejores condiciones de vida. En el año 1946 vivían en el Reparto La Rosalía, y los tres hermanos, -Félix siempre el más entusiasta-, frecuentaban el Liceo Ortodoxo en Prado 109.

Allí Félix estableció contacto con Fidel Castro. Al producirse el madrugonazo del 10 de marzo, fue uno de los primeros en compartir los planes insurreccionales del joven abogado .Asistía frecuentemente a la Universidad y otros sitios para coordinar proyectos,y visitaba fincas habaneras para ejercitar la puntería. Félix y Sergio trabajaban en el bar Solares, en la Calzada de Güines, y el hermano mayor cubría siempre el turno de Félix cuando este tenía que asistir a las citas.

A veces no se sabía de él durante dos o tres días, pues se le asignaban misiones que cumplía responsablemente. Una de las tareas realizadas a cabalidad por los hermanos Rivero fue la compra de uniformes, gorras Kaki, zapatos y botas del ejército regular, que hacían a través de amigos militares de La Cabaña y el cuartel de San Ambrosio. También hicieron compras en la fábrica de uniformes y gorras “El Zorro”, en Agua Dulce, las que se utilizaron en las acciones del Moncada.

El viernes 24 de julio Sergio cubrió el turno de Félix en el bar. Había llegado la hora de iniciar la insurrección armada contra la dictadura batistiana. Recogió las cosas que iba a llevar para el viaje, y fue en máquina hasta la quinta “La Benéfica” en busca de inyecciones y otros medicamentos destinados a su madre, quién padecía en esos momentos de pielitis y fiebre alta. Se mostró profundamente preocupado, pero no titubeó: la Patria le reclamaba. Al despedirse de Luis le dijo: “Vendré dentro de dos o tres días... si las cosas salen bien. Pero voy a algo muy duro”.

Esa misma noche partió en dirección a la Granjita Siboney junto a otros cinco compañeros de la célula del Parque de los Leones. El domingo 26 combatió en el fondo del Hospital Civil hasta ser hecho prisionero, y luego asesinado en el Moncada.

La madre, los hermanos y sobrinos, mantuvieron siempre en alto las banderas levantadas por “Felito”, como le apodaban cariñosamente, y demás combatientes de la Generación del Centenario, en el enfrentamiento a la dictadura. Los agentes de los cuerpos represivos seguían cada movimiento de la familia Rivero Vasallo por su firme oposición al régimen de Batista.