Cárdenas: A los médicos, Felicidades y gracias

3 diciembre 2021 | 1

En el comienzo los que tenían conocimientos de cómo curar enfermedades o dolencias fueron llamados de muchas formas.Lo cierto es que su presencia siempre ha sido indispensable y reconfortante.

En Cuba, el tema de la salud no estuvo apartado del pensamiento y el análisis de grandes figuras como José Martí, quien con su visión integradora en múltiples aspectos del conocimiento lo sitúan como una de las personalidades más excepcionales a nivel mundial.

Su intelectualidad lo hizo, a pesar de no tener conocimientos sobre las Ciencias Médicas, realizar comentarios sobre el proceso de salud, enfermedad e higiene.

Hoy sus textos tienen total vigencia para la medicina cubana, como expresión de valores éticos y patrióticos.

En el año 1882 Martí planteó:

…. el arte de curar consiste más en evitar la enfermedad y precaverse de ella por medios naturales que en combatirla por medios violentos, e inevitablemente dañosos para el resto del sistema, cuyo equilibrio es puesto a contribuir en beneficio del órgano enfermo. La higiene va siendo la verdadera medicina, y con un tanto de atención, cada cual puede ser un poco médico de sí mismo. Debía hacerse obligatoria la enseñanza de la higiene en las escuelas públicas…

Qué vigencia tan extraordinaria la de este planteamiento cuando analizamos el papel de los científicos en descubrir las enfermedades, crear estrategias para evitarlas y procedimientos para curarla.

Durante estos casi dos años de pandemia, la higiene jugó un papel esencial en la prevención de la COVID 19, el esfuerzo realizado por todo el personal desde los científicos hasta los médicos y enfermeras fue loable.

La creación de vacunas para tener soberanía en el combate del Sars COV-2 fue posible gracias a la visión de futuro de otro cubano universal, el líder de la Revolución Fidel Castro Ruz.

Este 3 de Diciembre cuando se celebra el Día Internacional del Médico, fecha decretada para homenajear al médico que descubrió el mosquito transmisor de la fiebre amarilla, el cubano Carlos J. Finlay Barrés constituye tributo a todos los profesionales de la medicina que, día a día, se esfuerzan por brindar atención médica a la población mundial.

Tal como Finlay lo hizo en su tiempo hoy los médicos cubanos trabajan en las vacunas anti-COVID 19 y evalúan modificaciones para las nuevas variantes del virus.

Cuando se crece en una familia donde la medicina es algo cotidiano, se puede palpar más de cerca los desvelos y angustias que padecen estos galenos por el dolor ajeno.

Cuba se siente orgullosa de su personal médico, encargados de diagnosticar y tratar múltiples patologías y enfermedades con la intención de mejorar la salud y, por ende, la calidad de vidas de sus pacientes.

El reconocimiento a los médicos debe ser siempre, pues como verdaderos héroes en la sociedad actual merecen total respeto.

En estos momentos, donde el mundo atraviesa momentos difíciles, su labor y gran esfuerzo por salvar vidas, pone más vigente que nunca, el llamado juramento hipocrático, que establece el inmenso amor y pasión de servicio que debe tener toda persona que se dedica a esta loable profesión que se maximiza en los integrantes del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias «Henry Reeve».

Y si Martí caracterizó la importancia de los médicos desde 1882 en sus textos, Fidel lo contemporanizó cuando expresó:

Para estudiar medicina hay que escoger a los mejores entre nuestros estudiantes, los de mejores cualidades intelectuales, académicas, políticas y morales, sí, políticas y morales.( … )Es decir, para ser médico se requiere una sensibilidad exquisita, una gran calidad humana, gran capacidad intelectual y una moral a toda prueba.

Tomado de: Radio Ciudad Bandera