Segundo combate de la Piguela

4 de junio de 1837 | 10
Según lo planificado, Máximo Gómez, el Gobierno de la República de Cuba en Armas y las fuerzas de la División de Bayamo, se encuentran acampados desde el día primero en la sabana de la Piguela. Las tropas enemigas, que al arribar a la zona intentaron una arremetida y fueron rechazadas por el teniente coronel Emilio Noguera, regresan un día como hoy en número considerable y ocupan el Zarzal. En esta oportunidad, la mayor parte de las fuerzas insurrectas al mando del coronel Antonio Maceo atacan al enemigo y le causan muchas bajas, pero no pueden desalojarlos de la posición. Por la parte cubana, aunque también se tuvieron que lamentar algunas bajas, se persistió en permanecer en el mismo sitio, en acopio de provisiones para empeños mayores.