Protesta de Baraguá

15 de marzo de 1878 | 7
La desunión, la dispersión y el caudillismo arrinconaron la gesta del 68 hasta el callejón del Pacto del Zanjón, donde el colonialismo español pretendió una injusta paz en los precisos instantes en que los mambises reasumían la iniciativa en Oriente y Las Villas. La viril protesta de Antonio Maceo, su combativa intransigencia, demostró que todavía en muchos hombres de este país el decoro permanecía inalterable. Para él no había paz sin independencia y sin la abolición de la esclavitud. Para él el Pacto del Zanjón era una simple tregua, una breve interrupción de la guerra. Se volvería a combatir hasta lograr la verdadera libertad.