Máximo Gómez en Providencia, Camagüey

5 de junio de 1896 | 0
En su paso por Najasa, el Generalísimo encontró desorganización y desarrollado el espíritu del tráfico o mercantilismo, y en favor de la quietud se ve precisado a tomar medidas drásticas. Unos fueron detenidos y hasta por un Consejo de Guerra fue sentenciado a muerte y ejecutado otro que, amparado en sus grados de capitán, cometió un sinnúmero de fechorías. "Con la ejecución de hombres como ese, dijo a la tropa formada, nosotros levantamos en alto nuestro honor, y con la muerte dada a ese pícaro malhechor, nosotros aseguramos la paz de nuestra nación para el día en que ella sea completamente libre". Al gobernador civil, comandante Melchor L. Mola, entregó el resto de los detenidos. Cuando horas después acampó en Providencia el decoro de la Patria resplandecía.