Golpe de estado en La Habana

10 de marzo de 1952 | 0
Los tanques ante el Palacio Presidencial y el zorro en Columbia, rodeado de hombres de similar catadura moral. Es el inicio de la etapa del batistato. Ochenta y dos meses en que la bota, el casco, la fusta y el fusil se glorifican. Ochenta y dos meses de crímenes horrendos, de inmoralidades, de sometimiento desenfrenado, de agudización de los graves problemas de la República neocolonial. Pero por mucho que los cuerpos represivos quisieran aplastar las protestas populares, a pesar de los 20 000 jóvenes que se inmolaron, creció y se desarrolló un poderoso movimiento revolucionario que dio al traste, no sin incontables sacrificios, con la odiosa y odiada dictadura. Siete años después, el dictador y sus cómplices huyeron del país llenos de pánico para dar paso a una transformación total en la vida del pueblo cubano.