Historia

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          Breve Reseña Histórica del Municipio Limonar. 

El desarrollo económico de la región hizo posible el surgimiento de las llamadas aldeas en sus inicios, pero a fines del siglo XVII comenzaron a surgir estos caseríos con la fundación de ingenios y cafetales. En 1974 el marques de Justiz de Santa Ana donó dos caballerías de tierras para la fundación del pueblo que lleva su nombre. Surgió el poblado de Santa Ana que pasó a ser la cabecera del poblado de ese mismo nombre. 


Los poblados de Jesús María y San Francisco de Paula se supone que fueron fundados en 1796 fecha en que surgieron los ingenios en estos lugares que llevan el mismo nombre.


Guamacaro; es a partir del 28 de octubre de 1808 en que se comienza a hablar de este territorio como partido judicial. En ese mismo año la Marquesa de Justiz dueña de la Hacienda Laguna de Palos cedió una caballería de tierra para que fomentase el pueblo. Este fue distribuido en los solares por los que se pagaban 5 pesos anuales a la iglesia. De esta forma comenzaron a aglomerarse en el lugar cierto número de esclavos que habitaban dicha hacienda dando inicio a la formación de un pequeño pueblo llamado Limonar. Su nombre se atribuye a las plantaciones de limón que tenían los colonos franceses en el lugar.


Se toma como fecha de fundación el año 1808 porque existe un documento redactado por el párroco de Limonar el 15 de julio de ese año, donde informan que se estaba fabricando la iglesia de Limonar según el plano hecho por el ingeniero Dubroc.


En 1816 el territorio tiene una población de 2130 habitantes, de ellos el 57,4% eran esclavos cifra que representaba ya la superioridad de la raza negra con respecto a la blanca.


El poblado de Limonar contaba en 1816 con solo 9 casas de guano, una iglesia, tres pulperías una panadería. Había 60 habitantes; de ellos 44 blancos y 16 negros. Dos década más tardes el pueblo tenía alrededor de una veintena entre casas y bohíos.

El territorio que hoy ocupa el municipio de Limonar, limita al norte, con Matanzas y Cárdenas, al sur con Unión de Reyes y Pedro Betancourt, al este con Jovellanos, y al oeste con Unión de Reyes, Matanzas y Madruga.

Posee una extensión territorial de 449,07 km², lo que representa el 3,8 % del territorio de la provincia. Los suelos son, en su mayoría, fértiles. Sus principales poblados son: Limonar, Triunvirato, Santa Ana y San Francisco de Paula.

El proceso de mercedación fue la base fundamental para el desarrollo económico y la proliferación, que en gran medida permitió la fundación de los distintos poblados del territorio.

La primera mercedación otorgada por el cabildo de La Habana, fue la de las tierras de Canímar en 1558; años más tarde, en este mismo hato pero en fecha 21 de enero de 1667, se crea el primer ingenio de Limonar, que se encontraba junto al Río Canímar, lindando con las haciendas de Limones Chicos y Guamacaro, su nombre era La Merced. La fuerza matriz que utilizaba este ingenio para la molienda era el agua, la cual extraía del Río Canímar. Al parecer, este fue el primer ingenio de fabricar azúcar fundado en tierras de Limonar.

Se le merceda además, el Corral de Laguna de Palos a Doña Petronila Recio; el mismo linda con Limones Chicos y el hato de Canímar, y le fue conferida la crianza de ganado mayor. Estas mismas tierras, pero en el año 1747, pertenecieron a la Condesa de Buena Vista, y a principios del siglo XIX, pasan a ser propiedad de la Marquesa de Justiz de Santa Ana, quien donó una caballería de sus tierras para que se fomentará en ella una población de importancia.

La industria azucarera en Limonar, tiene su inicio a finales del siglo XVII con la fundación del primer ingenio, ubicado en la zona de Canímar, llamado La Merced. A partir de este siglo, y hasta mediados del siglo XVIII, es la etapa de mayor desarrollo de esta industria, existiendo en total de 35 ingenios, entre ellos: Nuestra Señora del Carmen, que ya cumplió su bicentenario y que al inicio era un trapiche movido por esclavos. En 1877 adquiere el nombre de La Julia, y en 1961 es nombrado Central Horacio Rodríguez, en honor a quien fue obrero y líder sindical de ese central.

Unido al desarrollo de la industria azucarera, va el aumento de la fuerza de trabajo esclava, llegando a representar en un momento, el 89% de la población (11 813 esclavos).

A partir de 1825, comienza a ocurrir en esta jurisdicción, rebeliones de esclavos, la primera de las cuales ocurrió el 15 de junio de 1825, en los cafetales de Sumidero y Sabanazo; a esta le sucedieron otras, siendo la más importante, la ocurrida el 5 de noviembre de 1843, en el Ingenio Triunvirato, y que fue capitaneada por los lucumíes Eduardo, Narciso y el ganga Manuel. La mejor ruta a seguir la indicaba la esclava Fermina, del Ingenio Acanas. En esta sublevación murieron más de 50 esclavos, entre ellos, Carlota. Un grupo fue capturado y juzgado en Consejo de Guerra, siendo fusilados en 1844. En el lugar del suceso, hoy se encuentra un Conjunto Escultórico en honor a este acontecimiento. Gran significación tiene que también aquí, el 26 de junio del 1982, fuera inaugurado el Museo Municipal Limonar, ubicado en la Casa del Mayoral, el cual forma parte del Complejo Cultural que recuerda la sublevación esclava del Ingenio Triunvirato. Años más tarde, por estar tan alejado de la cabecera del municipio, fue necesario trasladarlo, y es por ello, que el 30 de mayo de 1991, reabre sus puertas, teniendo ahora como sede, la antigua escuela La Encarnación, construcción erigida en 1890 por la Sociedad Económica de Amigos del País.

El reinicio de las luchas por la independencia, marca una pauta en nuestro municipio al ocurrir, el 24 de febrero de 1895, el alzamiento dirigido por Juan Gualberto Gómez y Antonio López Coloma, en la finca La Ignacia. Este alzamiento tuvo gran importancia para la región, pues demostró la decisión de lucha de los matanceros contra el coloniaje español.

En la última etapa insurreccional, Limonar aportó importantes líderes revolucionarios como: Nelson Fernández, que cayó heroicamente en el asalto al cuartel Goicuria; Antonio Berdayes, fundador, dirigente y líder henequenero y Horacio Rodríguez, luchador clandestino, expedicionario del Granma, Guerrillero de la Sierra Maestra y Comandante de la Revolución.

Limonar se siente orgulloso de haber contribuido al desarrollo de la Cultura Cubana con relevantes figuras de renombre universal como el pintor Esteban Chartrand, importante representante de la plástica cubana del siglo XIX y Miguel Failde, músico y compositor quien creó el danzón, nuestro baile nacional. Aquí también nacieron las poetisas Luisa María Molina y América Bobia, quienes enriquecieron la lírica femenina de sus respectivas épocas.

A Limonar se le conoce por el cultivo de las tradiciones heredadas de sus descendientes canarios, en particular por la décima improvisada, y es denominado también como Villa de la Décima Cubana. Desde el 19 de octubre de 1989, funciona en nuestro territorio la Casa Naborí, Centro Promotor de la Cultura Campesina, que rinde homenaje a su Hijo Ilustre, Jesús Orta Ruiz (Indio Naborí).

En cuanto al deporte, siempre se ha hablado de las glorias limonareñas, entre los que tenemos al pelotero Lázaro Junco, los representantes del atletismo José Cobo, José Nenínguer, Michel Calvo, Marino Dreke, Alexander Reyes, José González Rosabal, y en especial, a Javier Sotomayor Sanabria, el Príncipe de las Alturas, quien le ha dado a su tierra natal en particular, y a Cuba en general, los más relevantes premios deportivos de todos los tiempos.