Museo

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 Museo Municipal Limonar

Tiene su sede en antigua escuela La Encarnación, construcción erigida en 1890 por la Sociedad Económica de Amigos del País, con los bienes que donara Don Basilio Martínez y González, con el fin de construir un centro educacional.

El municipio cuenta con 20 Construcciones Conmemorativas, distribuidas en:

Tarjas: 10

Bustos: 5

Obelisco: 1

Esculturas: 2

Sitios Históricos: 2

La institución tiene una Sala donde se exponen las Muestras del Mes y las Exposiciones Transitorias, además posee cuatro salas de exposición permanente.

En la Sala de Arqueología, el visitante puede apreciar varias piezas de concha, piedra y núcleo de silex, todos con carácter utilitario, empleadas por los aborígenes.

En la Sala de Historia General, se observa la presencia de los limonareños en diferentes etapas históricas, documentos referentes a las Guerras de Independencia, armas del Capitán mambí Desiderio Calderín, piezas del Ayuntamiento y del Movimiento Obrero Henequenero, objetos y armas utilizadas por el Movimiento 26 de Julio y la Guerrilla Enrique Hart, así como también, medallas y gallardetes sobre la Victoria Cubana en las arenas de Playa Girón.

 La Sala de Desarrollo Económico, que abarca los siglos XIX y principios del XX, muestra parte del desarrollo económico alcanzado por el municipio. En ella podemos observar exponentes relacionados con el desarrollo azucarero y esclavista, el cual tuvo un gran auge en el territorio, elementos represivos utilizados contra los esclavos, grilletes de mano, de pie y cuello, encontrados en el Ingenio Triunvirato, y esposas de hierro halladas en el Ingenio La Paz. Además, pueden observarse instrumentos de trabajo utilizados por los esclavos en la limpia de los campos y en diferentes labores del ingenio como son: guatacas, piochas, gancho de izaje, así como elementos de la colonia: billetes, candados, pestillos, bisagras y llaves pertenecientes al Ingenio Triunvirato.

La Sala de Cultura, Educación y Deportes, refleja, en apretada síntesis, estas esferas en diferentes períodos históricos. Allí se encuentran expuestas, la reja perteneciente a la casa del Ingenio Ariadne; un bastón de la familia Chartrand; certificación de nacimiento de Miguel Failde; objetos de la poetisa América Bobia; libro y foto de José María de Cárdenas; muebles del destacado maestro limonareño Andrés Santana Valle; medallas de oro y plata que se entregaban a los mejores alumnos en el Instituto Encarnación; uniforme, sello, carné y otras piezas de la Campaña de Alfabetización; trofeos, placas y diplomas relacionados con el movimiento deportivo y la participación de atletas locales en eventos internacionales; entre otras piezas de inestimable valor. Ocupan un importante lugar, los trofeos, medallas y documentos del Príncipe de las Alturas, Javier Sotomayor.

 Los dos Sitios Históricos están declarados Monumentos Nacionales; ellos son:

 La Ignacia. En este lugar, el 24 de febrero de 1895, se reinició la Guerra por la Independencia en el occidente del país, hecho reconocido como el "Grito de Ibarra". Esta acción, organizada por José Martí desde el exilio, fue dirigida en el territorio por dos personalidades de la Historia de Cuba: Juan Gualberto Gómez y Antonio López Coloma.

 Monumento Nacional "Al Esclavo Rebelde". Se encuentra enclavado en los terrenos pertenecientes al Ingenio Triunvirato, fundado en el siglo XIX, período en el que se pusieron en marcha gran cantidad de fábricas de azúcar en la región matancera. En este lugar, el 5 de noviembre de 1843, estalló la sublevación de esclavos más grande de aquellos convulsivos tiempos de la esclavitud. Los esclavos ajusticiaron primeramente al mayoral, de quien conocían de sobra el peso del látigo y los más crueles castigos, y con sus propios instrumentos de trabajo, lo destruyeron todo y prendieron fuego al lugar, devorando hasta la última tabla del Triunvirato.

Esta acción de rebeldía, a pesar del fracaso, devastó a seis ingenios en sólo dos horas, sembrando el terror en los esclavistas, para quienes desde ese momento, cualquier negro, aún viejo o simple doméstico, les parecía un potencial rebelde.