Historias del Central España Republicana del municipio Perico

Por: María de Jesús Machín Reyes
13 septiembre 2021 | 0

Aunque ha pasado medio siglo, en el central España los más viejos aún recuerdan vívidamente la explosión de una avioneta pirata que intentaría volar el antiguo ingenio del batey, con cientos de obreros inmersos en la molienda. Basta preguntar a cualquier sexagenario y con lujo de detalles describirá aquel 18 de febrero de 1960. Sin embargo, pocos se refieren al Cristo que los trabajadores mandaron a construir, agradeciendo al mismísimo Señor que el aparato explotara en el aire, por una mala manipulación de los tripulantes.

Sobre la estatua se tejen muchas leyendas. Algunos aseguran que, por las confrontaciones entre la Iglesia católica y el joven Gobierno revolucionario, lo retiraron del centro del pueblo. Hasta se pensó utilizarlo en la confección de piezas para el central. Otros insinuaron que el agravio al Hijo de Dios desató su ira, manifestada en una ola de accidentes mortales en la propia industria.

Incluso, cuando en el lugar de la estatua religiosa colocaron una del general mambí Antonio Maceo, una rama de un árbol destruyó al prócer independentista, lo que despertó el recelo, la piedad o el miedo de los moradores. Cierto o no, durante años el santo se vio sumido en una especie de viacrucis que no le crucificó, pero casi le incinera.

Eumelio Fariñas, encargado de cuidar la iglesia, recuerda que los operarios de la fábrica, en agradecimiento a la providencia divina, decidieron hacer una colecta para fundir un Cristo de bronce.

El propio febrero se dieron a la tarea y, transcurridos ocho meses, lo emplazaron en el céntrico parque del batey. Eumelio no sabe, o no quiso mencionar, las razones por las que se retiró de allí poco tiempo después. Lo internaron en un rincón del central, donde estuvo olvidado durante décadas.

Varios pobladores aseguran que la verdadera intención era fundirlo. Posteriormente un sacerdote lo rescató, pero ya con mutilaciones. Le faltaba un brazo y una pierna.

Tras ser reparado lo situaron en la iglesia de Perico, cabecera municipal. El reclamo de los habitantes posibilitó su regreso al batey. Al parecer, las autoridades gubernamentales de entonces no permitieron su colocación en su lugar original, el parque del pueblo, tampoco frente a la iglesia, solo en un ala lateral del recinto religioso.

Allí permanece el Cristo obrero, con una pierna y un brazo lisiados, mostrando sus cicatrices con orgullo, como todo un verdadero proletario. En una mano sostiene la trincha y en la otra un pedazo de madera.