Historia Local

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El Municipio de Unión de Reyes cuenta con una población de 42 515 habitantes, 10 Consejos Populares y 71 circunscripción . Tiene una extensión territorial de 855,88 Km2. Limita al norte con el municipio de Limonar, al oeste con Pedro Betancourt y Jagüey Grande, al sur con la Cienaga de Zapata y al este con la Ensenada de la Broa y los municipios pertencientes a la provincia Mayabeque, Nueva Paz y Madruga. La presencia aborigen en este territorio se hace evidente en su zona sur que bordea la Ciénaga Occidental de Zapata, donde el sitio de un enterramiento del mesolítico demuestra la presencia de nuestros primitivos pobladores. Los primeros asentamientos poblacionales datan del siglo XVII, el primero que se conoce el hato de Alacranes en 1660, seguido de corrales en los sitios Sabanilla, La Cidra y la Hacienda Cabezas en 1747 a Don Miguel de Otero se le concede, por el ayuntamiento de Matanzas, licencia para la fundación de Sabanilla del Encomendador y el fomento de las viviendas a partir de un corte de madera en esa zona. A partir del siglo XIX el impetuoso desarrollo de la industria azucarera estimula el crecimiento de sus principales núcleos poblaciones: Alacranes, Sabanilla del Encomendador, San Antonio de Cabezas, Cidra y Unión de Reyes.

La población se incrementa notablemente con la trata negrera. El número de ingenios azucareros en la rica jurisdicción se multiplica hasta alcanzar la cifra de 145. Las primeras expresiones de la rebeldía esclava, el cimarronaje, se hace sentir con gran esfuerzo, tomando un auge sin precedente en la década del 40 con las grandes sublevaciones que tuvieron lugar en los ingenios Triunvirato, Acanas, San José, San Lorenzo, y San Rafael que condujeron a las bárbaras represiones coloniales que en 1844 -1845 se ejecutaron sobre algunas dotaciones del territorio. Vinculadas a las ideas independentistas antes del estallido de 1868, varias familias con intereses azucarero en esta región como las Teurbe Tolón, Aldama y Olivera, se relacionaron con los afanes conspirativo del occidente.

Al iniciarse la guerra de los 10 años, la relación española de los voluntarios provoco el asesinato de los jóvenes independentistas Urbano, Manuel y Quiterio Olivera pero no pudo tener el apoyo que la población campesina asentada en el sur de la jurisdicción proporcionaba a las avanzadas del campo insurrecto. Fecunda fue la tregua en la región con un activo y efervescente movimiento conspirativo que protagonizaron figuras que serian actos oficiales del ejército libertador en la próxima contienda, nacido en las poblaciones del territorio o que vivieron en ellas durante esta etapa. Entre ellos se encontraba los generales Pedro Betancourt, Eduardo García, Manuel Alfonso y Alberto Rodríguez, los coroneles Manuel García José Álvarez y Raimundo Matilde Ortega y el comandante Rafael Acosta entre otros destacados luchadores por la independencia. Especial notoriedad asumió la figura del insigne patriota Juan G Gómez Ferrer quien, nacido en Vellocino en 1854, siempre mantuvo latiente en su laborar cívica y revolucionaria el vínculo con su tierra natal.

Como resultado de los numerosos levantamiento en la región 1895 se sumaron a las huestes invasoras de Gómez y Maceo en la noche del 31 de diciembre de 1895, humildes jóvenes unionenses que protagonizaron cruentas batallas como la de Hato de Jicarita y EL Ohito, resistiendo las penurias de una guerra devastadora en que la población de esta comarca descendió en más de un 36% al sufrir los efectos de la reconcentración. La ocupación norteamericana y los primeros años de República Neocolonial consolidan desde el punto de vista político las posiciones más conservadoras en el territorio, al mismo tiempo que los dos centrales azucareros "Conchita" y " Santo Domingo" caen en manos del capital norteamericano y del gran capital nacional.

El latifundio presente con sus escuelas de arrendamiento y aparcería, dejó sus huellas en las masas trabajadoras, donde el número de meses que se trabajaba era de 4.5 en un año.

El desempleo era una despiadada realidad cotidiana unido al analfabetismo y la falta de atención a la salud del pueblo.

Las luchas sociales, sobre todo de los obreros agrícolas y el campesinado, encontró a partir de la década del 30 del siglo XX en las células comunista fundadas en Unión de Reyes , su vanguardia.

El pueblo abrazó el ideal revolucionario en la lucha contra la tiranía batistiana. Valientes hijos como Juan Ávila, Eddio Teijeiro, Emilio Saburguiro y Rubén Hernández honraron con su tenacidad la lista de héroes eternos de la patria.

El triunfo del 1ro de enero de 1959 trajo territorio el cambio radical, lo que favoreció a las grandes masas desposeídas, que patentizaron la defensa de las nuevas conquistas sociales con su incorporación a las Milicias Nacionales Revolucionarias y el papel desempeñado por el batallón 227 en Girón, donde cayera el joven Pablo Prado Rodríguez, en la limpia del Escambray y en la lucha contra bandidos donde se demostró el compromiso del pueblo con su Revolución. El Socialismo y su intensa lucha humanista estimuló el sentimiento internacionalista unionense; así médicos, educadores, obreros de la construcción y combatientes, cumplieron misiones internacionalistas, durante las cuales 7 soldados ofrendaron sus vidas en aras de la solidaridad con los pueblos. Unión de Reyes es un territorio de ricas tradiciones culturales: la rumba, la décima campesina, el danzón y el teatro, son manifestaciones que han logrado popularidad y arraigo en varias generaciones.

Ha sido cuna de científicos como Juan de los Santos Fernández y de intelectuales de la talla de Regino Pedroso, de artistas como Justo Vega, Pablo Quevedo, José Rosario Oviedo (Malanga), y Eloísa Álvarez Quedes, que fueron con su obra de cubana y amor hacia su tierra, ejemplo imperecedero de nuestras raíces culturales.