Valores Compartidos en Joven Club

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Introducción
Los valores son convicciones arraigadas que sirven como referentes a la hora de elegir entre conductas y fines. Se basan en creencias, estructuras de pensamiento desarrolladas a lo largo del aprendizaje y sirven para explicar el contexto de una entidad. Se materializan en actitudes y conductas (creencias -> valores -> conductas).


Los valores pueden clasificarse en dos grandes grupos: finales e instrumentales. Los valores finales orientan sobre los objetivos de las organizaciones y se integran en su visión y misión. Por ejemplo, "ser una empresa líder en el país" es un valor final propio de la visión de una entidad; "buscar la eficiencia" es otro valor final pero de tipo económico y propio de la misión. También son propios de la misión los valores sociales, generales ("mejorar la calidad de los servicios en el sector de las servicios de la informática") y otros específicos ("formar mejores profesionales"). Los valores instrumentales y operativos son los que se asocian a la forma de hacer las cosas, y su función es alcanzar la misión y la visión ("profesionalidad, sentido de pertenencia...").


Indiscutiblemente, formar valores es una tarea no sólo de tiempo sino de grandes esfuerzos. La conformación o reforzamiento de cualquier valor a nivel individual, colectivo o social no acontece por las buenas intenciones de una estrategia o porque el valor se declare en un documento oficial.


Una comunidad de valores compartidos es la base esencial para la búsqueda de la cohesión necesaria. Una misión, visión única y compartida subordinarán la acción de todos en pos de ella.


El valor, como un aspecto clave en la configuración motivacional de la personalidad, necesita de una organización de las relaciones laborales y sociales, así como de una actividad del individuo que precise su aplicación. Por eso no basta con el discurso para que el individuo o la entidad comprenda en qué consiste la esencia del valor que deseamos reforzar. Se impone que uno y otra experimenten que la aplicación del valor es la mejor manera de lograr los objetivos existenciales propios y de la sociedad que se ha propuesto.


Para que un valor se formalice en la conducta de un individuo es necesario que la presión social que se ejerza para su desarrollo en la personalidad del sujeto cobre sentido para él, porque un valor formalizado sólo hace que el individuo se comporte correctamente cuando la atmósfera que prevalece en una situación concreta es de control y de imposición. Este valor formalizado no moviliza la conducta individual y mucho menos la autodetermina.


En las condiciones de incertidumbre del mundo actual, constituye una necesidad para las organizaciones contar con valores sólidos que, asumidos por todos sus miembros, garanticen el cumplimiento de la misión y visión definidas.


El hombre es un portador de valores, su espiritualidad se enriquece por las creencias que tiene, las tradiciones que comparte, la cultura que defiende y los valores que comunica; por ello es necesario que en las organizaciones de cualquier tipo y tamaño se tengan definidos valores compartidos que ayuden a su buen funcionamiento.


En Joven Club los servicios poseen un marcado carácter social, se orientan hacia el uso de las nuevas tecnologías, así como a la solución de las más disímiles demandas y problemáticas que de ellas se derivan; por ello los trabajadores deben mantenerse en un estrecho vínculo con la sociedad en el que se haga patente una conducta guiada por el cumplimiento y desarrollo de la misión, la visión y la identidad corporativa en pos de lograr la imagen deseada, de manera que sus acciones se puedan traducir en prácticas recurrentes que enriquezcan cada vez más estos valores.


Joven Club ha estudiado el sistema de valores compartidos que caracterizan a sus trabajadores y ha definido en aras de potenciarlos, aquellos que fortalecen un cambio positivo en la entidad. Se toman como punto de partida la misión y visión, el análisis de los públicos externo e interno, así como el diagnóstico de la cultura de la organización.


Como resultado de una profunda revisión bibliográfica sobre el tema y de la consulta con los colectivos laborales, se exponen los valores éticos que caracterizan a los trabajadores de Joven Club. Los mismos fortalecen el desarrollo de una cultura general integral de todos y cada uno de sus miembros:

Compromiso con la Revolución y el Partido: Tener como máxima, preservar los principios revolucionarios y las conquistas alcanzadas, asumir esta responsabilidad en cada misión o tarea que se realice dentro o fuera del país.


Disciplina respecto a la Ley, reglamentaciones y normas técnicas: Responsabilidad ante la sociedad y las leyes que la rigen. Cumplimiento estricto de los procesos, normas, procedimientos e indicaciones del reglamento interno y de seguridad. Son manifestaciones de este valor: la puntualidad y el cumplimiento de los compromisos contraídos.


Orientación al cliente: Tener como premisa la interpretación clara de la demanda y la satisfacción de las necesidades de los usuarios. Responder, atender y brindar un servicio adecuado ante cualquier situación.


Honradez e integridad: Actuación coherente y veraz, congruente con el pensar, decir y actuar de los trabajadores y directivos de la entidad. Disposición para el intercambio de información de manera abierta y oportuna. Garantía del uso adecuado de los recursos disponibles.


Profesionalidad y compromiso con los resultados: Desempeño ético y responsable en el trabajo diario, compromiso con la obtención de resultados que aseguren el logro de los objetivos previstos. Capacidad para asumir tareas con calidad y eficiencia.


Creatividad e innovación: Realización de acciones y estrategias que favorezcan el desarrollo de la entidad, desempeño laboral proactivo, partiendo de la iniciativa y creatividad, autonomía y control del propio trabajo, con orientación plena a la satisfacción del usuario.


Sentido de pertenencia:
Sentimiento de aceptación e identificación plena con el rol que se desempeña, con los objetivos profesionales propios y el objeto social de la entidad.


Confiabilidad y discreción: Ser discretos, depositarios de informaciones, planes y proyectos de gran envergadura, salvaguarda de los intereses personales y del colectivo. Respeto a la privacidad de correspondencia, transmisiones y documentos ajenos. No divulgar información confidencial.


Espíritu de superación: Manifestación permanente de un espíritu de superación personal y profesional. Tener como premisa la formación constante, con una amplia flexibilidad a los cambios y una actitud de investigador.

Conclusiones:
La práctica común de los valores compartidos por los trabajadores de Joven Club propiciará afianzar el compromiso, la identidad y sentido de pertenencia a la entidad, constituyendo además una herramienta para evaluar su desempeño profesional.